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lunes 9 de noviembre de 2009

HAIKUS DE MADRUGADA

25.-
Huella de cuervo
en el jardín que visito.
La pluma negra.

26.-
El verde arrozal
cuando sopla el viento,
parece bailar.

27.-
Nadie camina
por el sendero que yo.
Siempre soledad.

HAIKUS DE MADRUGADA

22.-
Se huelen rosas
antes de los jardines.
Viene perfume.

23.-
Sería precioso
tener una luna propia.
Si pienso, tengo.

24.-
Cayeron hojas
sobre el pasamontañas.
Envejecí algo.

domingo 8 de noviembre de 2009

LA BRUJITA DE HALLOWEN.

I
A la una de la tarde del viernes de Halowen, Sofía la mamá de Marta, la niña más guapa y lista del colegio, fue a recogerla para llevarla a comer a casa.
El día era soleado y la niña y su mamá regresaban en animada conversación:
- ¿Sabes una cosa, mi niña?
- No mamá, dímela tu.
- Que papá y mamá nos vamos de viaje todo el finde.
- Qué guay y... ¿a dónde vais esta vez?
- A París, cariño. Mamá y papá necesitamos un finde de mucho ver y de mucho hablar.
- Jo, qué morro, yo también quiero ir.
- Cuando seas mayor, cariño.
- Si ya soy mayor, para Abril cumplo cuatro añazos, así que...
- Eres muy pequeña aún, cielo mío.
- Soy muy pequeña para unas cosas y muy mayor para otras. Según os convenga a vosotros, no te digo. Pues vaya rollo y ahora... ¿quién me lleva a mi a la fiesta de Hallowen con mis amiguitos? Porque he quedado con Pablo, con Javier, con Kevin y con las niñas, claro. Así que se siente, me tenéis que llevar.
- Claro que si, mi niña. Cuando terminemos de comer te llevamos a casa de los abuelitos y mañana tempranito te disfrazan y te llevan al Colegio ¿Te parece bien, mi vida?
- Jo... como no puedo elegir, pues qué remedio. Lo que vosotros digáis.
- Así me gusta cariño mío, que lo comprendas ¿De qué quieres disfrazarte?
- De bruja, quiero ir de Bruja Peruja. Me lo voy a pasar... monda lironda.
En casa, les esperaba impaciente y con prisas, José Carlos, el papá de Marta. Los tres comieron a la carrera y mientras comían, Marta dijo:
- ¿Sabéis una cosa?
- ¿Qué, cariño?
- Os voy a echar mucho de menos. Incluso ahora ya os echo de menos. Volver pronto, por favor.
Los papás de Marta se miraron a los ojos y no pudieron reprimir la emoción. Se besaron en los labios y casi a la par dijeron:
- Mi niña, no sabes tu bien lo que te estamos echando de menos papá y mamá, porque te queremos con toda nuestra alma, con toda nuestra vida. Ven cariño y abraza a papá y luego a mi, amor de niña, la más guapa y más lista del mundo. Un besito, pero límpiate el tomate de los macarrones que llevas en los morros, que nos vas a poner perdidos.

II
La señora Rosalía, la abuelita de Marta, le dijo a la dependienta de la tienda de disfraces: "Ponla de bruja, que no ha parado, en toda la tarde y en toda la noche, de decir que ella quiere ir de Bruja Peruja".
Cuando salían a la calle, la niña, se miró en el espejo del escaparate. Miró y miró y mirando para arriba a su abuela dijo:
- Pero abuelita, que se te ha olvidado lo más importante.
La señora Rosalía no podía entender qué era lo que se le había olvidado.
- ¡La escoba, abuelita! ¡La escoba! ¡Se te ha olvidado comprarme la escoba!
De vuelta a la tienda, la niña vestida de bruja y la abuela apurada porque se llega la hora enseguida, entra en la tienda y pide una escoba. Una escoba para una bruja niña. "No quedan. Se han agotado. Lo siento".
- Ya has oído Martita. Se han agotado.
- Pues yo no voy. Sin escoba yo no voy.
En la calle la abuela trataba de arrastrar, casi literalmente, a su nieta de bruja.
- Vamos, que llegamos tarde.
- No voy, si no hay escoba no voy ¿Cómo va a existir una bruja sin escoba? ¿Es que no lo entiendes abuelita? Las brujas sin escoba, no son brujas. Si no hay escoba no entro en el colegio.
- Vamos, cariño. No me des este disgusto, eres la bruja más bonita del mundo, la más preciosa de todas, vamos por favor, no me hagas enfadar.
- Pues enfádate si quieres, pero sin escoba yo no voy.
Otra niña un poco mayor que Marta y del mismo colegio, también iba vestida de bruja y llevaba una escoba que ya le quedaba pequeña. Al ver lo que estaba padeciendo la abuela de Marta, la niña un poco mayor, de nombre María, le dijo a Marta:
- Toma, mi escoba para ti. Yo ya no la necesito, te la regalo.
- ¿De verdad, me la regalas, María?
- De verdad. No la necesito porque para el próximo año ya seré algo mayor y me disfrazaré de vampira.
Las dos abuelas iban hablando entre ellas y las niñas tan contentas entraron en el colegio a celebrar su Gran Fiesta de Hallowen. Al pasar delante de un espejo Marta se miró y levantando la escoba en el aire con voz de auténtica bruja, de esas voces que dan mucho miedo, dijo:
- Mirárme, mirárme todos. Os voy a comer las tripas y a daros escobazos en el culo para que os enteréis de quién es la Bruja Peruja, la mayor bruja del mundo... ¿Lo hago bien abuelita?
- Muy bien hija, muy bien.
- Qué pena que no estén aquí papá y mamá para que me vean. Qué suerte tuve con la escoba de María. A María no pienso olvidarla mientras viva y yo voy a regalar cosas a todo el que las necesite.
La fiesta fue todo un éxito y colorín colorado, este cuento, no es un cuento, es la verdad que yo vi en una niña que lloraba por una escoba. Es una historia no inventada.
FIN

viernes 6 de noviembre de 2009

Tú serás mi próximo sueño.

El Arte, como tal, es atractivo y magnético como una droga, como la escritura, como la música, como la poesía. Si se cae en las garras de la obsesión y del placer de la contemplación de la obra artística, como creador o como simple aficionado, nunca tendrás bastante, siempre querrás más y más, porque a medida que vayas descubriendo nuevos artistas, nuevas técnicas, nuevas interpretaciones, más querrás investigar y alcanzar nuevos descubrimientos, porque nunca te saciarás. Serás esclavo del Arte como la enamorada lo es de su enamorado y viceversa.

En estas y otras cosas semejantes pensaba la pequeña Lena cuando, con el vaso de vino en la mano, observaba minuciosamente cada uno de los cuadros de Leo, la mujer Artista, allí expuestos: “Encadenada a Ulises. A dios gracias pude romper el eslabón“. De la serie “Las cadenas”. 125 x 115 cms. Collage y técnica mixta. 2009; “Olvidando el césped donde fui poseída”, de la serie “Las cadenas”.122 x 115 cms. Collage y técnica mixta. 2009: “Tengo por delante toda una vida de ínsulas y naufragios”, de la serie “Los abedules de la bahía”. 244 x 115 cms. Collage y técnica mixta. 2009, y así, uno por uno, hasta los diez cuadros y los tres trípticos, uno sobre el sol y otro sobre el fuego. Aquí hay mucho Arte, mucho talento, mucha poesía, mucho impulso creativo, mucho erotismo de la creatividad y de la fulgencia del incesante deseo de búsqueda creativa. Nace el deseo de inventar un lenguaje nuevo, un estilo nuevo, que vuelva a los orígenes, a los ancestros y que el espectador reciba latigazos de sugerencias y uno perciba a Zurbarán, otro a Dalí, otro a Galileo, otro a Magritte y yo... se decía la pequeña Lena, no tengo un referente claro y me gustaría tenerlo. He de adentrarme en el mistérico mundo de la ilusión artística y mientras observaba cada detalle de cada uno de los cuadros, iba escuchando los murmullos de las conversaciones de los otros y observaba cómo el hombre de la camisa de seda azul marino, que no hablaba con casi nadie, comía los restos del plato de queso y de chorizo y bebía vino por la copa de cristal a sorbos pequeños como son los sorbos saboreados y la pequeña Lena fue arrancada de su ligera ensoñación por Leo, que cogiendo su mano la llevó a un aparte y dijo:

- Estoy tan feliz que me harías muy idem, si ahora te pusiera tu collar y te llevara toda la noche atada de la cadena y que todos los invitados te follaran delante de mi. Pero hoy no, hoy solo es el inicio del inicio ¿Quieres?

- Si quiero.

- Vete a la cocina y saca del frigorífico las cuatro cubiteras de hielo. Espera a que llegue para que te pueda comer la boca y los pechitos ¿Quieres?

- Si quiero.

Algunos invitados no podían quedarse porque tienen niños pequeños u otras obligaciones. Se quedaron la secretaria de la Concejala y Almudena, su amiga, el matrimonio latino, el hombre que no hablaba con casi nadie y Venancetti, el nuevo rico diseñador de vestidos estilo pop art, propietario de cuatro tiendas super vanguardistas en Milán, París, Nueva y York y, por supuesto, Madrid. Lena antes de abrir la puerta del congelador observó con detenimiento la lista de los compradores y las cantidades comprometidas a pagar, que Leo había dejado en la mesa bajo las patas del frutero con fruta del tiempo. Cuatro compradores y setenta y cinco mil euros recaudados en los próximos días. Los cubitos en la gran jarra de cristal labrado y un pensamiento: ¿Cómo es posible que la gente pague tanto dinero por una obra como la Leo, o como la de cualquier otro artista? ¿Cómo es posible que haya tanta desigualdad e injusticia en el mundo? ¿Es el Arte, verdadero Arte?

- Este vestido te queda como un guante. Uno de los invitados me dijo al oído que estaba convencido de que no llevas nada debajo. Quieta así, contra la encimera, mira cómo te entran los dedos, mi pequeña Lena, dame la lengua ¿Te das cuenta de cómo estás?

- Si mi amor ¿Son tus dedos o tus palabras adornadas con la música de tu voz?

- Estás dulce, mi pequeña Lena. En el ático nos espera toda la noche para mis invitados y para nosotras. Te miraban porque te desean y se han quedado para ver si te consiguen. Eres tu el objeto de su deseo, porque de no haber estado tú aquí, esta noche, ya se habrían ido ¿Quieres dejarte llevar por el influjo de la luna?

- Si.

- Mi pequeña Lena, ya tienes un sueño conseguido: Egipto. Ahora lucha por otro de tus sueños ¿Cuál sería?

- Tú mi amor, tú eres mi próximo sueño.

jueves 5 de noviembre de 2009

A MODO DE NI SE SABE

“Estoy al borde del precipicio pero las vistas son maravillosas”.

“Era tan guapa y delicada como un jarrón chino. De tan guapa como era no me atrevía a tocarla no fuera a ser que se rompiera. Al poco tiempo desapareció por no haberla tocado, creo”.

“Al amanecer abro mis correos y tengo sesenta y nueve. Hasta mis correos están liados”.

“Su belleza era tan exquisita y maravillosa que se le desbordaba por los sobacos. Cómeme, dijo. Comí sus sobacos. Ahí no, hombre, ahí no. Ahora ni me habla y no lo entiendo”

“De entre todas destacaba por su sonrisa encantadora. Cuando se lo dije, contestó que soy un machista, que eso no se lo digo a los hombres. Tienes razón, contesté. Tu sonrisa ya no me interesa”.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Nos espera el cielo.

Esperar y esperar. Mirar el reloj y que no llegan. Leo, la Artista, pensaba en los años invertidos, en las noches de insomnio, en sus cuadros imperfectos, pero suyos, en la cantidad de horas y horas dedicadas a pintar y que llegan las nueve y media y aún no ha llegado ni uno solo de sus invitados. Leo es fuerte, es dura, es resistente y no se rinde aunque se le escape una lágrima.
- Mi pequeña Lena, no viene nadie y mira la hora que es.
- Amor mío, no llores por nada del mundo. Los que vienen, están de camino. Habrán tenido algún inconveniente por el que se retrasan. No llores, llegarán tarde, pero llegarán.
- Ven mi pequeña Lena, acércate para que pueda acariciarte el pelo y los labios mientras llegan, si es que llegan.
Eran las diez menos veinte cuando empezaron a presentarse los primeros. En Madrid es complicado ser puntual, incluso en el mes de Agosto. Unas máquinas de asfaltar habían ocupado las calles de acceso al domicilio de la pintora y se vieron obligados a dejar los coches un poco alejados.
Primero llegaron los Rosado, un matrimonio de mediana edad, profesores de una Escuela de Arte, minutos más tarde Remedios Rizoso, secretaria de la Concejala de Cultura, que venía con una amiga, Almudena, y así poco a poco, los demás. En total se juntaron once invitados, víctimas de la trampa de la operación asfalto. Las obras envenenan esta ciudad maravillosa. Vayas donde vayas , vallas.
Cuando ya habían llegado todos, Leo, la Artista y anfitriona, dio por inaugurada la Primera Exposición Privada de Su Galería de Arte. Les comentó, a los invitados, que tenía nueva ayudante y alumna, que se llama Lena, que trabaja en un Banco, que es Asesora Financiera y muy servicial. Leo explicó su obra y habló de lo que le duele pintar y ahora vender, que los que estén interesados en comprar que hablen y negocien con ella. Los trípticos no se venden por separado y así fue intercalando información sobre su estilo, técnica empleada, proyectos futuros, su actual dedicación al Video Arte, su actividad como Comisaria de Exposiciones y Artista Invitada en eventos artísticos nacionales e internacionales.
-Queridos amigos, si tenéis alguna duda sobre cómo adquirir la obra, preguntarnos a Lena o a mi. Queda la Exposición inaugurada.
Todos aplaudieron, todos comentaban sobre la gran valía artística y el futuro prometedor de Leo. Hablaban y la pequeña Lena se sentía un poco fuera de lugar porque sus conocimientos y experiencia sobre Arte eran nulos y en su fuero interno se preguntaba que cómo se habría metido en esos berenjenales. El calor era intenso y todos eran víctimas del sudor y agobio por lo insoportable que estaba siendo el mes de agosto. Algunos hablaban de sus viajes de verano, de sus vacaciones en el mar. Hablaban de Ibiza, de Menorca, de la Manga del Mar Menor, de sus fuera borda, de su casa en la playa, de su chalet en la Sierra y de sus negocios, u ocupaciones, florecientes a pesar de la crisis. Las crisis son para los pobres, decían, sin decirlo. Todos eran felices y presumidos. La pequeña Lena se sentía observada y un poco cohibida. Pasados unos minutos de euforia y de presentaciones, llegó un momento en que la gente se acercó a la mesa de la comida y sirviéndose vino en sus copas de cristal, iban picando de un plato y de otro. Lena sentía que alguien la miraba con insistencia, que todos estaban pendientes de su vestido pegado al cuerpo y sus aureolas inflamadas como botones que anuncian el brote de preciosos pezones.
- Me presento. Soy Fernando Espiga, crítico de Arte y dueño de una Galería en la Calle Orfila. Pasa por allí cuando quieras y tomamos un café. Esta es mi tarjeta.
- Muchas gracias señor Espiga. Es muy amable.
- No me llames de usted que me hundes. Solo tengo cuarenta y siete, claro que comparados con tus diecinueve o veinte... ¿Eres artista?
- Sólo aficionada. Empiezo como alumna y ayudante de Leo ¿Ha pensado ya en comprar algo?
- Si, compraré el tríptico de los soles. Puedes poner la etiqueta de “reservado” en los cuadros. Hablaré con Leo y cuando cerremos el trato, pago y me los lleváis. Un besito, que me voy.
El señor Espiga huele a Paco Rabanne y ese olor le recuerda a su hermano hospitalizado. Antes de cruzar la puerta la mira con insistencia, como enviando un mensaje subliminal. Lena tenía que estar pendiente de su escote, la gente la miraba tanto que temía que fuera porque se le habían salido sus manzanitas. Leo, rodeada de hombres y mujeres que la adulan con piropos sobre su Arte y sobre su encanto personal, apenas si la dirige la mirada. Siente ganas de que la mire, de que la roce aunque solo sea.
Las mujeres lucen escotes, bronceado y joyas. Sonrisas encantadoras y miradas como navajas de doble filo. Los hombres, muy de verano, no quitan los ojos a los pechos de Leo y la pequeña Lena se siente confortada e inquieta a la vez. De entre todas destaca una mujer de belleza exótica acompañada de un señor no tan joven de piel cobriza. La mujer no quita ojo a la pequeña Lena.
- Usted no es española ¿Verdad?
- No, soy de Nicaragua. Me llamo Alexandra y mi marido boliviano, se llama Roland, somos artistas polivalentes. Intentamos abrir mercado para nuestro Arte de influencia precolombina en algunos Organismos Oficiales españoles y europeos. Recién regresamos de París. Estamos cerrando un buen proyecto con Casa de América.
- Encantada de conocerles. Si tienen alguna consulta que hacer, no lo duden ni un momento, estoy a su entera disposición.
- Ojalá fuera verdad. Eres preciosa y con ese vestido nos deslumbras.
- Gracias, señor...
- Roland, Roland Mérida, mi esposa y yo seríamos muy felices si nos hicieras una visita en nuestro apartamento en la Castellana.
- Hablaremos más tarde, si les parece.
A esas horas había hambre y todos comían a boca llena y las botellas de vino se vaciaban como por encanto. El chorizo, la cecina, el queso y el vino de León, tuvieron tanto éxito que preguntaron por la tienda donde se venden.
- Lena, el señor Espiga es nuestro primer comprador. Tiene mucho interés en que vayas a verle a su Galería para que le asesores sobre productos financieros.
Poco a poco la gente se anima y el ambiente se relaja y cogen confianza unos con otros.
- Si te dijera que por las noches me bañaba desnuda en el mar y que me bronceaba la luna. Aquello era calidad de vida.
- Mi marido me regaló un mes en Nueva York coincidiendo con la Antólogica de Gustav Klimt.
- Me tomé tres Chivas, 15 years, con mucho hielo y devoré un buen plátano, ya sabes. Dormí como una rosa gracias a tanto sudor y las tres gotas de Chanel nº 5.
Un hombre, con camisa de seda azul marino y pantalón color crema, no hablaba con casi nadie, no dejaba de mirar, hipnotizado, ni un solo momento, cada cuadro, uno por uno, investigando los detalles de cada pincelada. Ese hombre, de camisa de seda azul marino, no hablaba con casi nadie y casi nadie hablaba con él.
- La serie aquí expuesta, está vendida. Mi más sincera gratitud. En el ático están el alcohol, el hielo, otras cosas y podemos fumar. Nos espera el cielo, todo el cielo hecho Arte.

martes 3 de noviembre de 2009

CUATRO HAIKUS PARA UN MIÉRCOLES

X
Luna acosada
por nubes negrísimas.
Jamás se rinde.

XI
Viento de otoño
cruel con las secas ramas
del viejo chopo.

XII
Se quedó sola
mi cierva preferida.
No llora nunca.

XIII
Pinta de rojo
los horizontes del río.
El sol, artista.